27 abril 2016

Reseña: Éramos mentirosos




 

Título: Éramos mentirosos
Autora: E. Lockhart

Editorial: Salamandra
Páginas: 288
Año: 2015
Precio: 14.50€
Edición: Tapa blanda con solapas
Una isla privada. Una ilustre familia de Nueva Inglaterra. Un grupo de cuatro amigos —los Mentirosos— cuya amistad se vuelve destructiva. Una rebelión. Un accidente. Un secreto. Mentiras y más mentiras. Amor verdadero.
Y, por fin, la verdad.
 


Ésta es la bellísima y terrible historia de una familia perfecta que se sostiene sobre pilares de peligrosa fragilidad.
A lo largo del relato se van desvelando las piezas de un rompecabezas que formarán un mosaico de personajes fascinante, donde los prejuicios y el egoísmo son los peores enemigos de la armonía y la felicidad.

Desde que empezó a conocerse por las redes sociales, no pude evitar que esta historia llamara mi atención y lo cierto es que tenía bastantes ganas de ponerme con ella. Por suerte, la editorial me envió una galerada y no tardé en darle una oportunidad.

En este caso, la protagonista es Cadence, una chica que acostumbra a pasar todos los veranos junto a sus primos en una isla propiedad de su abuelo. Pero, por desgracia, en uno de esos veranos ocurrió un accidente que le ha dejado graves secuelas. Accidente del cual no se acuerda y del que su familia no quiere hablarle, ya que los médicos piensan que tiene que ir recordando por sí misma. Cuando por fin vuelve a ese lugar, iran pasando una serie de acontecimientos que revivirán todo lo que ocurrió aquel fatídico día.

Está claro que estamos ante una de esas historias de las que cuanto menos sepas, mejor. La campaña de marketing así nos lo hacía saber, pidiendo que no se desvelase demasiado de ella y eso hacía que me picase mucho la curiosidad. Me encanta cuando una historia posee un gran misterio y te van dando pistas a lo largo de ella. Pero, sobre todo, me encanta cuando no te esperas para nada lo que finalmente pasó y te quedas con cara de pánfila cuando lo lees.

¿Y qué opino yo de esta historia? Pues no lo acabo de tener claro. Por un lado se me hizo bastante lenta, tenemos la suerte de que es un libro cortito y los capítulos son bastante breves también, pero a la vez no conseguía engancharme demasiado pese a que quería saber qué había pasado el verano número quince. Ninguno de los personajes acabó de gustarme, las tías/abuelo se me hacían demasiado materialistas y me desesperaban, los primos tampoco acababan de convencerme. Si hay uno que ha destacado un poco más que los otros, es Gat, un chico que pasa allí los veranos pese a que no es familia directa de los Sinclair. Aun así, hay ciertas cosas de este personaje que me chirriaron, por lo que ninguno de ellos consiguió encandilarme.

La protagonista vive día tras día con sus dolores de cabeza y otros diversos problemas que sufre desde el accidente, lo que hace que tampoco se pueda empatizar demasiado con ella. Respecto al misterio... no quiero desvelar mucho, pero tengo que decir que el tema de los animales me tocó la fibra sensible de una manera que nos podéis ni imaginar y me pareció totalmente innecesario que sucediera (os aseguro que lo pasé muy mal). Por otro lado, el gran accidente... en parte me sorprendió, en parte lo intuí un poco en algún momento. Sí consiguió dejarme un poco ojiplática, pero no tanto por lo que pasó, sino por la crudeza a la hora de narrar los hechos. Puede que esto lo haga todo más creíble, que el lector se meta más de lleno en la historia, pero quizás mi fallo es que lo viví demasiado.

En conclusión: Éramos mentirosos comenzó pareciéndome un tanto aburrida pero, llegando al final, te vas dando cuenta de que todo lo anterior cobra sentido y que las pistas han estado ahí en todo momento. Si algo no me ha gustado para nada es el poco tacto con el que se habla del accidente al final, demasiado crudo y detallado para mi gusto.


1 comentario:

MeriiXún dijo...

Hola^^
He leído opiniones de todo tipo sobre este libro y quiero formarme una propia por lo que espero hacerme pronto con el, aunque tengo la sensación de que será una lectura que disfrutaré.
un besote!