27 septiembre 2013

Reseña: Memorias de un sinvergüenza de siete suelas



Título: Memorias de un sinvergüenza de siete suelas 
Autora: Ángela Becerra
Editorial: Planeta
Páginas: 464
Año: 2013
Precio: 21.00€ 
Edición: Tapa dura con sobrecubierta
Sevilla se paraliza cuando Francisco Valiente, un Casanova del siglo XXI, muere de forma extraña. Su funeral reúne a quienes lo odiaron y amaron, que desfilarán ante su cuerpo para pedirle cuentas o rendirle honores mientras él, su mujer y su eterna amante desgranan los detalles de sus vidas.

Una inmensa historia de amor en un triángulo donde los sueños, la pasión, el odio y el erotismo son llevados al límite. El adulterio y la frustración, los engaños y las dobles vidas, los egos y los miedos, el triunfo y el fracaso, narrados con franqueza, ironía y un desbordante sentido del humor.

 

No quiero enrollarme mucho, así que intentaré explicarme lo más rápido posible. A decir verdad, jamás me habría fijado en este libro de no ser porque la editorial me lo ofreció y, ya que tenía pendiente otro de la misma autora (con buenas críticas), decidí que podría ser una buena idea probar primero con este. Maldita inocencia.

¿Qué ha pasado? Pues que me he encontrado con una historia sin pies ni cabeza, con unos personajes insoportables y un montón de momentos la mar de surrealistas. Principalmente, Francisco (el protagonista) está muerto y narra desde su ataúd -dónde parecer ser consciente de todo lo que sucede a su alrededor- la historia de su vida. Pero lo más confuso es que no es el único narrador: su mujer, la persona de la que siempre ha estado enamorado y, de vez en cuando, algún que otro personaje, también relatarán parte de la historia. ¿Por qué es confuso tener diferentes puntos de vista? Pues porque vamos rotando de narrador sin ningún tipo de aviso. Hasta que no avanzamos un poco en cada capítulo no sabemos quién nos lo cuenta ni en qué época nos estamos situando y, qué queréis que os diga, lo único que consiguió fue marearme en todo momento.

Pero, si algo ha terminado de sacarme de quicio, han sido ciertos detalles totalmente surrealistas que me hicieron poner los ojos en blanco en diversas ocasiones, ejemplo: los pavos reales propiedad del protagonista -todos ellos pertenecientes a una dinastía india a punto de extinguirse (¡toma ya!)- saludaban a su amo en fila militar y, por si esto fuera poco, deciden presentarse en el funeral para defender a la amante de Francisco

Por otro lado tenemos a Alma, esposa de este. A parte de resultar insoportable a más no poder en la actualidad, ya se veía venir desde joven que no tenía demasiadas luces. Y es que, en su época adolescente, enamorada perdida de su futuro marido y solo habiéndose dado unos cuantos besos un día en concreto, decide restregarse por todas partes (sí, suena tal mal como es) porque se pasa la vida excitada, deseando que su amor la rellene como un pavo. Y, para ir remantando ya un poquito: el protagonista, un joven de clase baja, consigue aprender a hablar a la perfección y con un acento maravilloso, la friolera de veintiún idiomas, gracias a unos fascículos que robó. Já.

Podría seguir diciendo más y más cosas, pero no acabaría nunca y creo que se ha entendido bastante bien que no me ha gustado nada de nada. Bueno, tiene unas cuatro páginas que podrían considerarse decentemente buenas pero, si me estaban dando una pequeña mejor impresión, el final tan absurdo con el que cuenta hizo que directamente quisiera tirar el libro por la ventana.

En conclusión:  Memorias de un sinvergüenza de siete suelas ha sido una novela a la que no le he visto sentido ninguno, con una narración aburrida y confusa, unos personajes insoportables y ciertos detalles que sobraban totalmente. Prescindible, desde la primera hasta la última página.

2 comentarios:

Espe dijo...

Mmmm.. viendo tu opinión creo que lo dejare pasar y eso que me llamaba bastante.
Un beso

Xavier Beltrán dijo...

Acabo de descubrir tu blog y me encuentro con una reseña negativa de Ángela Becerra, ¡con lo que me gustó a mí El penúltimo sueño! Te la recomendaría, pero no sé si habrás quedado harta de la autora ni si querrás repetir. Por si acaso, ahí queda el consejillo.

Nada más. Por aquí me quedo. Espero que tengas más suerte con la próxima lectura.

Un besito.