27 octubre 2012

Reseña: El cuarto jinete




Título: El cuarto jinete
Autor: Víctor Blázquez
Editorial: Dolmen
Páginas: 336
Año: 2012
Precio: 17.95€
Edición: Tapa blanda con solapas
¿Qué ocurriría si tus familiares, vecinos y todos aquellos a los que conoces se convirtieran en insaciables e incansables asesinos?

Ven, acompáñame, Castle Hill es un pequeño y apacible pueblo americano digno de postal, un lugar donde la vida es tranquila y fácil. Todos los pueblos tienen ovejas negras pero, por lo general, la paz domina la vida de este pequeño y agradable lugar. Las cosas están a punto de torcerse del todo. El cuarto jinete, el más mortal de todos los virus concebidos por el hombre, el principio del fin, un virus capaz de someter a toda la raza humana, está a punto de ser liberado.
Enfrentados a un enemigo sin miedo, inagotable y atroz, los habitantes de Castle Hill tendrán que valerse por sí mismos para sobrevivir. La pesadilla está a punto de comenzar.

No hay ningún sitio al que huir si la muerte corre más que tú.


Principalmente, nos encontramos con una novela de zombies narrada en gran medida de forma muy peculiar. Su autor ejerce -sobre todo al principio- de narrador, a la vez que nos hace visitas guiadas por la ciudad, pudiendo visualizar en ellas tanto situaciones normales como momentos importantes. Desde el comienzo tuve la impresión de que no existía ni uno ni dos personajes que tomaran el protagonismo de la historia, sino que íbamos rotando de persona en persona y de lugar en lugar. Son dos puntos, en mi opinión, algo arriesgados y que, si bien me han parecido diferentes y originales, no han terminado de convencerme, ya que me ha costado introducirme bien en la historia.

Como he dicho anteriormente, hay muchos personajes y poco sabremos sobre cada uno. En las primeras visitas guiadas podemos ir conociendo pequeños detalles sobre ellos pero, en cuanto se desata el caos, nos vamos situando en diferentes lugares en periodos muy cortos de tiempo y enterándonos de qué están haciendo o de cómo mueren. En mi caso, ha sido algo que no ha beneficiado mucho a la historia, ya que no conseguía recordar muy bien quién era quién y me resultaba bastante extraño pasar por diferentes lugares y personajes varias veces en una misma página (aunque sí es cierto que su autor se encarga de hacernos pequeños recordatorios sobre quiénes son). De todos modos, poco a poco vamos metiéndonos más de lleno en la historia, dejando de lado los momentos visita y centrándonos más en ciertos personajes (que, obviamente, cada vez son menos).

Aunque he comentado cosillas que no han terminado de convencerme, también ha habido otras que me han gustado: Más o menos desde la mitad del libro hasta el final, se volvió mucho más emocionante, menos personajes a los que atender -y, por lo tanto, más sencillo darse cuenta de quienes eran- y momentos de tensión notables que hacían que me estremeciera de verdad. Las diversas personalidades de cada uno le han dado un gran toque, todos los personajes son muy diferentes entre ellos y podremos comprobar las distintas reacciones que tienen ante una misma situación. También me ha gustado conocer cómo, dónde y por qué se desata el virus (situación que suelo echar en falta en la mayor parte de las historias de esta temática). Y, cómo no, el final, que tuve ante mis ojos un rato antes, pero no supe verlo hasta casi la última página; sin duda, un gran punto para culminar la historia.

En conclusión: El cuarto jinete ha sido una buena historia, entretenida y emocionante, que ha tardado un poco en engancharme a sus páginas, pero que finalmente ha conseguido hacerlo con intensidad.


Gracias a Dolmen.

3 comentarios:

susana dijo...

No termina de llamarme aunque seguro que si lo leo me gustara pero en un principio no me atrae.
Igual mas adelante me lo leo.
Un beso!!

Ailey Grey dijo...

Lo confieso... de momento no le he encontrado el encanto a los zombies... seguro que si leo algo me guste... pero de momento... creo que no me animaré.

Víctor Blázquez dijo...

Gracias por la reseña! Me alegra que hubiera cosas que te gustaran aunque algunas no te emocionaran.